Exposición Temporaria

La paleta del Restaurador: Rosas y el rojo punzó

Curadora: Dra. María Lía Munilla Lacasa

En tiempos de Juan Manuel de Rosas, el color rojo se extendió con su presencia y su fuerza simbólica por toda la nación. La exposición muestra, por medio de diferentes objetos que integran la colección del museo, las formas que adquirió la propaganda política del rosismo tanto en el espacio privado como en el público. La propuesta Narrativas Cruzadas relaciona a través del eje del color los acervos de los Museos de la Ciudad de Buenos Aires.     

Cuando el decreto del 3 de febrero de 1832 dispuso el uso de la “divisa punzó” como norma, la ciudad comenzó a teñirse de color rojo que identificaba a quienes adherían al régimen federal del gobierno de Juan Manuel de Rosas.

No sólo los hombres debían lucir la consigna “Federación o Muerte” en cintas rojas sobre sus pechos. También las mujeres debían exhibir su adscripción a la causa federal por medio de tocados de flores o moños rojos en sus peinados. Numerosos retratos al óleo de miembros encumbrados de la sociedad argentina dan cuenta de esta práctica. Otras prendas de uso personal también debieron sujetarse a la norma: chalecos, galeras, guantes, abanicos, peinetones se sumaron al concierto de soportes que vitorearon al gobernador Juan Manuel de Rosas.

Su gobierno apeló a múltiples formas de pedagogía política, necesaria para instalar la autoridad de un gobernante provincial que debía conducir un país de grandes extensiones y profundas divisiones. Las fiestas cívicas y populares, con sus despliegues de ornamentaciones de carácter efímero levantadas en calles y plazas, actuaron como un eficiente recurso de propaganda, a la vez política y simbólica. En la organización de estas celebraciones desempeñó un papel fundamental el arquitecto Carlo Zucchi, quien diseñó artefactos festivos de gran impacto visual: arcos de triunfo, carrozas, decoraciones para la Pirámide de Mayo, entre otras.

La multiplicación del retrato de Juan Manuel de Rosas en muy diversos soportes se convirtió en otro recurso de pedagogía muy eficiente. El Restaurador fue pintado en numerosos retratos de diversos formatos: en miniatura o sobre tela, de pie o sedente, de busto o de cuerpo entero, exhibiendo en sus vestimentas su condición de militar o de gaucho pampeano. La litografía, una técnica de reproducción mecánica de imágenes y textos que utiliza la piedra como medio, fue una eficiente aliada en la circulación del rostro de Rosas. Incontables retratos sobre papel fueron vendidos a muy bajo costo. Asimismo, su rostro y el de su esposa Encarnación Ezcurra fueron impresos sobre banderas, pancartas, jarrones de cerámica, cajas de tabaco y muchos otros objetos de uso ordinario. El retrato del Restaurador habitó la vida cotidiana de los argentinos por más de veinte años.

 

Trabajos previos de restauración y conservación